La puerta del Arco Iris

La Puerta de Acceso a la Nueva Vida

LA ESENCIA DE KING SUN IGNEÓN, LA ENCARNACIÓN DE LA VERDAD DE LA MADRE AMOR


Igneón: Finalmente, había llegado el momento de enfrentar mi herida con mi esencia, esencia a la que había excluido de mi vida por considerarla peligrosa. Peligrosa porque siempre la he asociado con el dolor mayúsculo vivido al sostener la Verdad que ella porta.



Pero crecer implica enfrentar aquello que se teme, que se tiene en el fondo de un cajón, bien cerrado. Así fue como gracias a la mediación inicial de Rowina, mi esencia Igneón y yo pudimos iniciar una conversación sincera, que me ayudó a corregir mis errores en relación con ella y poder abrazarla nuevamente con todo
mi corazón.



Les comparto ese primer encuentro, con la intención de que pueda servirle a otros, que como yo, metimos todo en el mismo saco, sin discriminar a pesar del dolor que eso puede producir. Es cierto, duele, pero qué sanador es atravesar ese dolor y volverse libre en un aspecto tan crucial como la rendición a la propia esencia.



Esencia (a través de Rowina): Querido Igneón, me presento ante ti humildemente para terminar de zanjar una situación que a ambos nos tiene distanciados. Tiene que ver con lo que tanto ya te ofende oír: tus hilachas de
consciencia.



Yo me siento abierto a ti, pero tú a mí no del todo. Tienes una herida conmigo que es la que no te ha permitido percibirme cuando estoy a tu lado. Ha sido gracias a nuestra querida princesa –a la que tanto amamos ambos- que hemos podido restablecer el contacto.



Querido mío, yo soy el corazón de la Verdad, el fuego inquebrantable de la verdad; tú también lo eres. Has de abrazar un mayor compromiso con la esencia que yo soy y no tenerle miedo a manifestar la verdad en tu corazón, que tantas veces te llevó a muertes horrorosas que han quedado muy marcadas en tu memoria celular espiritual.



Has de aprender a distinguir entre los que te las ocasionaron y yo mismo; no es igual ellos que yo, pero para ti ha sido igual hasta ahora. Me asocias con la muerte horrorosa, por ser portador de la verdad.



Tú eres mi hijo, mi creación. Sin embargo, te sientes huérfano de mí. Vengo hoy ante ti con mis palmas abiertas para que veas que no tengo nada que ocultar y que todas las preguntas que muchas veces te has hecho sobre mí y las cosas de la vida, estoy dispuesto a contestártelas.



Ahora que la princesa ha tendido la inmensa amabilidad de hacer de puente de comunicación, te propongo que seamos tú y yo, en soledad, los que sigamos con este diálogo.



Igneón: Hay una parte de mí que se resiste a confiar en ti. Me dices que es porque mido por igual a ti y a quienes me hicieron daño por sostener la verdad que tú portas. Aunque lo comprendo, igualmente siento que estoy huérfano de ti, que nunca has estado conmigo, al menos en esta vida actual.



He tenido que arreglármelas solito desde muy niño, viviendo una inmensa soledad. No sé, realmente, cómo percibirte y sentirte, aunque ahora mismo lo anhelo tanto. Necesito de ti y quiero que se establezca la comunión contigo.



Aunque me dices que es mi mala percepción de mi realidad lo que me ha separado de ti, igualmente necesito perdonarte por tu ausencia. De corazón te perdono por tu ausencia en mi vida, por tu silencio y por estar tan lejano.



Yo también me perdono por no haberme dado cuenta de la diferencia y no haberlo hecho mejor. Te abrazo y me abro a ti de corazón para que conscientemente mores en mí y así podamos iniciar una relación que he anhelado toda mi vida. ¿Me recibes?



Esencia (a través de mí): Claro que te recibo; te recibo con mi corazón fogoso de verdad, y anhelo convertir nuestra relación en una profunda amistad de esencia contigo. ¡Qué contento estoy! ¡Cuánto he anhelado este
encuentro contigo!



Lo experimentado en tantas vidas te ha dejado muy maltrecho, y yo también he tenido repercusiones de ello. A ti te llevó a cerrarte a la vida y temerle mucho, tanto como para no querer saber nada conmigo ni con nadie asociado a la divinidad.



Yo tenía otras propuestas para ti en muchos aspectos, pero tú no quisiste saber nada; es más, aceptabas volver a Tierra de manera vencida, como si no hubiera otro remedio, y eso aún está impreso en ti. Le quistaste vida a tus experiencias de vida. En esta oportunidad no hubo diferencia, pero la llegada de nuestra princesa te rescató de allí. ¡¡Cuánto le debemos ambos!!



Todo en ti lo has visto teñido con el dolor, el sufrimiento, el cansancio y la renuncia. Buena parte de tu vida ha sido signada por eso; no es de extrañar que no fuera diferente. Las horrorosas experiencias que has vivido por sostener la verdad te dejaron con heridas muy profundas que aún subsisten. Querido mío, es tiempo de sanar todo eso y mi presencia, aquí, contigo, te ayudará en ese propósito.



Una de las consecuencias de todo esto ha sido la imposibilidad –de tu parte- de abarcar más conciencia que la poca que ahora sostienes. Para ti, la conciencia jamás significó un beneficio, ni algo a lo que abrazar con tu bello corazón; para qué, si te ha traído siempre consecuencias nefastas.



Sin embargo, has vuelto a Tierra en un momento crucial en el que sentiste que podías recomponerte en varios aspectos, incluido el físico, que también es como es y falló en tantas ocasiones, debido a lo mismo. Debido a que no querías sostener nada más con la conciencia. Ahora padeces las consecuencias hasta en lo físico, desgastándote a gran velocidad.



Tienes en tus manos la posibilidad de modificar incluso hasta eso. El tiempo actual es de dispensación; entonces, qué mejor para reordenarte en todo esto.



Igneón: Discúlpame Kin Sun Igneón, es que recién ahora me doy cuenta que he sido yo quien ha creado todo el problema; perdóname, por favor. Deseo y tengo el compromiso de sanar esa herida, más allá del miedo que me produce.



¿Me ayudas? ¿Me acompañas a verlo, y así restituirme en la verdad y salir de esta ilusión?



Esencia: Claro que sí, hijo precioso, cómo no hacerlo, cómo dejarte solo en esto cuando finalmente te acercas y vuelves a mí; estás tan apaleado y asustado. Confía en mí, confía y entrégate a mí que juntos nos fortaleceremos y lo superaremos.



Igneón: Estoy tan cansado del dolor, de la soledad, y ahora esto que es la raíz misma de eso... pero tengo fortaleza para llegar al fondo. No me dejes, King Sun, sólo eso, no me dejes. ¿Por dónde comenzamos?



Esencia: Por perdonar a la inconsciencia, por perdonar ese acto de suprema inconsciencia que te cerró a mí y a la vida. Es tiempo ya de dejarlo ir y centrarte en tú –nuestro- presente.



Igneón: Sentí que mi célula de la memoria podría darme pistas para poder encontrar en qué situación
precisa yo me cerré tan rotundamente a la vida y a mi esencia. Deseo sanarlo por completo para no vivir en el pasado; ¿qué orientación puedes darme?



Me senté centrándome en mi corazón, respiré profundo y me dirigí a ella, pidiéndole ayuda para esta situación. Luego me dispuse a escribir lo que me dijo.



Célula de la memoria: Sosiégate; estás revuelto y es esperable. Lo que aconteció en esa ocasión, marcó por completo toda tu vida. Desde entonces has huido de ella y de todo lo que se relaciona con tu verdad.
Ahora veo que tienes la intención de afrontarlo; me enorgulleces plenamente. Vamos a enfrentarlo, estoy contigo.



Sumérgete en las aguas profundas del sentir; están dentro de ti. Sumérgete con sólo la intención de sanar tu relación contigo mismo, a partir de esa vida tan tremenda, en la que igualmente te sostuviste en pie hasta casi el final.



Igneón: King Sun, dame la mano y acompáñame porque quiero hacer esto contigo en mi interior. Ven porque no sé si solo lo resistiría.



Esencia: Recuerda verlo sin posicionarte allí, sólo desde el presente conmigo. Ambos miramos y así podremos comprenderlo.



Igneón: Me sumerjo muy asustado porque siento que no me quiero caer más. Estoy con él y eso me ayuda.



Célula de la memoria: Hubo un tiempo en que tu vida había logrado asentarse en cierta paz y sosiego. Como hombre, habías sufrido mucho pero finalmente, en el borde de tu confianza nuevamente apostaste por la vida; formaste familia y eras respetada en la comunidad.



Duró poco; una invasión acabó con todo eso. El masculino desviado te atormentó lo indecible, destruyendo sin sentido todo lo que habías conseguido confiar. Imploraste la ayuda divina, pero nadie vino a socorrerte. Lo único que pedías era desaparecer... pero tardaste mucho hasta finalmente morir. Mucho porque los invasores se aseguraron de que así fuera. Se burlaron, te insultaron e hicieron lo indecible contigo. Tus hijos fueron quemados, tu compañera ultrajada y matada y tú desollado vivo muy de a poco. Pero tu fuerza natural de ser
solar no te permitió fallecer sino hasta el final, cuando eras ya apenas un despojo irreconocible.



Mientras te apagabas, juraste nunca más volver a confiar en la vida y renunciaste a toda manifestación de ella, jurándote también no aceptar más ninguna relación con tu esencia divina y con tu divinidad. Tu incomprensión de tanto horror, que no acababa más, te llevó a eso y a quedar muerto en vida.



Sabías, como sabio que eres, que volverías a la manifestación física, pero te juraste no abrazarla con tu ser... aunque sí sostenerte en hilachas básicas de conciencia, para detener cualquier avance de tu conciencia hacia la restitución de tu confianza en la vida.



Tan solarmente fuerte fue ese juramento, que hasta hoy rige tus días, uno tras otro, no dándote descanso interior, llenándote de desconcierto y acelerando así, lo más posible, cada existencia física, con el fin de abandonarla cuanto antes.



Cuando el amor vino a tu encuentro, lo negaste para alejarte lo más posible de tu ser, pues intuías que de lo contrario, él volvería a ti, trayéndote consigo toda su relación con la tristeza, el dolor y la muerte... hasta que en este período de gracia divina llegó a ti, la mismísima Madre en tu rescate, encarnada en Rowina. Le diste batalla, pero sabías que te ganaría en algún momento... ¿no te ha ganado ya?



Igneón: Me río distendiéndome, y lo comparto con Rowina: “hasta el mismísimo Amor Viviente vino en mi rescate” ¡qué magnífico!



Célula: Ahora, lo que resta es perdonar al masculino desviado, primero. Tú eres masculino y ordenado notablemente, aún sin toda la conciencia que podrías sostener. Eso marca la diferencia, la que tú solito has ido sosteniendo y ampliando. Tú lo hiciste, a pesar de toda la carga que llevas; ¡tú!



Entonces ahora, poniendo las cosas en su lugar, has de perdonar al masculino por ser lo que es: INCONSCIENCIA.



En ese acto te perdonas a ti también, ya que integras a ese grupo. Seguidamente perdónate a ti por el juramento que tan férreamente has sostenido por ser inconsciente, y déjale a tu conciencia actual liberarte de todo tu pasado, entregándoselo a King Sun Igneón –significativamente, a él- para que lo queme en su fuego incombustible de la Verdad; a él como masculino regio en el amor y en la verdad.



Así, fortaleces tu relación con él, con el masculino que eres también, y contigo mismo, en el silencio de tu interior; como en ese mismo silencio donde juraste lo contrario a la vida.



Siente claramente lo que deseas expresar y ante ti y King Sun Igneón di lo que tu corazón ya clama que sea.



Me siento orgulloso de ti, querido mío; estás creciendo y eso me llena de satisfacción. ¿Comprendes ahora por qué has actuado como lo hiciste hasta ahora?



Igneón: Sí, claro que lo comprendo; en el perdón conseguiré sanarme. Quiero entablar una estrecha y sana relación con mi esencia, conmigo y con el masculino que encarno. Gracias, célula de la memoria por tu inestimable ayuda, gracias.



A ti, querida esencia, nunca antes más querida, te recibo entrañablemente en mi corazón.



Para darle el cierre que se merece y que yo me merezco por este paso, efectué un decreto ante mi esencia y la Divina Madre; dice así:



Yo, Igneón, ante King Sun Igneón, divino masculino en su sitio, perdono a la inconsciencia
masculina por todo el daño que me ha infringido, llevándome a negar a mi masculino y a renegar de mi
esencia divina.



Aquí y ahora, abrazo a mi esencia masculina King Sun Igneón con todo mi corazón de hombre en
su sitio, bendiciéndote y respetándote como mi guía masculina ordenada en el
amor y en la verdad.



También me perdono yo mismo por haberme alejado de la verdad debido al dolor inflingido
por el masculino.



Me perdono todo el sufrimiento, la incomprensión y el dolor que ese alejamiento trajo a mi
vida.



En plena consciencia de lo que todo esto significa, entrego mí pasado de dolor en todos
los niveles a King Sun Igneón, para que sea trasmutado en el fuego
incombustible de la verdad de su corazón.



Así es, así es, así es. Hecho está en mí.




Ahora, yo, Igneón, abrazo plenamente y para siempre a ti, mi bendita esencia divina King
Sun Igneón, reconociéndote como mi guía masculina ordenada en el amor.



También acojo a mi propia deidad, con su bella danza, con toda la libertad que yo soy.



Así es, así es, así es. Hecho está en mí.



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Comentario de Nicolás Roitberg el febrero 26, 2012 a las 11:44pm

Gracias hermano, gracias, gracias, gracias...

Comentario de Luz Elena Pabón Agudelo el septiembre 17, 2010 a las 1:45pm
Gracias Igneón por ser la encarnación de la verdad, por compartirnos estas experiencias con tu esencia y la célula de memoria, (y si que nos sirven) vivencias atroces y muy dolorosas pero a sus concejos y guía ya has perdonado y sanado esas herida.

Felicitaciones, muchas gracias!!, un abrazo.
Comentario de Luis Enrique Peñaranda infazón el septiembre 16, 2010 a las 6:04pm
Este encuentro de Igneón son su Esencia es muy aleccionador, me deja un cúmulo de enseñanzas y espero poder obtener de todas ellas una forma de enfrentarme y enfocar lo que halla que enfocar con mi esencia.
Gracias Igneón.
Comentario de Eduardo Mostajo Mostajo el septiembre 12, 2010 a las 9:31pm
Hermano Igneon, ha sido una gran emoción conocer la experiencia dada por tu celula de la memoria y que a través de ella y la ayuda de tu Esencia y la mediación de Rowina, hayas podido emitir éste importante Decreto, superando esas huellas negativas que venías sosteniendo, asi como del masculino desviado. Te felicito Hermano Igneon y a la vez me siento contento y feliz por tu logro realizado. Este importante ejemplo dado nos incentiva a despertar y buscar un mayor estrechamiento con nuestra Celula de la memoria y de igual forma buscar el mayor contacto con nuestra Esencia.
Un Fuerte Abrazo.
Comentario de INES GONZALEZ el septiembre 12, 2010 a las 8:08pm
¡¡que liberador Igneon!! ¡¡que maravilloso decreto!! ¡gracias por ir al frente y ser valiente! pido ami celula de la memoria que actue en mi y me ayude a liberar todo lo que tengo que liberar y toda mi inconciencia ¡un abrazo!!

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