La puerta del Arco Iris

La Puerta de Acceso a la Nueva Vida

EL CEREBRO DEL CORAZÓN Y EL CEREBRO DE LA CABEZA. GREGG BRADEN, LA ABUELA MARGARITA Y ANNIE MARQUIER NOS ANIMAN A VIVIR DESDE LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN

 

Querida Familia, el pasado mes de febrero, Sergio Vida y yo nos sentimos atraídos a investigar sobre el cerebro del corazón o inteligencia cardiaca. Desde entonces, yo, personalmente, estoy muy atenta a ella y de tanto en tanto me comunico con ella por escrito. Digo de tanto en tanto, porque como bien me dijo ella misma, prefiere comunicarse con sensaciones, por ‘pálpitos’ en lugar de a través de las palabras. El llamado 6º sentido viene de esa inteligencia cardiaca, y como nos dijeron a Sergio Vida y a mí, es un sentido que solo funciona en el presente, te indica algo en el presente, para que lo ejecutes con prontitud. Sergio Vida y yo hemos sido informados de que de ahora en más habrá que recurrir mucho más a ese 6º sentido, pálpito interior o inteligencia cardiaca que a la inteligencia del cerebro (hemisferio izquierdo), mucho más restringida e inefectiva para dar respuesta a los muchos desafíos que tenemos ahora por delante, tanto a nivel personal como a nivel social.

 

Hace un tiempo publiqué lo que decía la Abuela Margarita cuando quería algo: “cuando quiero algo, me lo pido a mí misma” ¿A qué parte de sí misma se lo pide? A su inteligencia cardiaca, naturalmente. Nuestro cerebro del corazón o corazón energético es ALTAMENTE MAGNÉTICO y si nuestro deseo está alineado con la vida y la beneficia, entonces nuestro corazón energético o inteligencia cardiaca lo atrae con prontitud hacia nosotros.

 

"Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma" ¡y funciona!

 

Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. 

 

Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. 

Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros”.

 

“¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos,  y somos tierra, cosmos y gran espíritu.

 

 Y cuando hablamos de la Madre Tierra,  también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar como educadora”.

 

“Después de los 65 años somos oro molido para la Humanidad”.

 

Abuela Margarita

 

Esta mujer es corazón andante en estado puro, es alegría, vitalidad, juego, femineidad sagrada y, lo más importante, vive una espiritualidad auténtica, sabiendo que la divinidad genuina está dentro de nosotros, y no fuera, de ahí que diga que hemos de adorarnos a nosotros mismos, en el sentido de rendirnos ante nuestro sagrado corazón, que es la divinidad en nosotros, y pedirle a él, y no a nada externo, que traiga a nuestra vida –con su poder magnético atractor- lo que deseamos profundamente.

 

Cuando Sergio Vida y yo nos sentimos llamados a investigar sobre la inteligencia cardiaca, le propuse que él, desde su visión de elemental (los elementales y humanos elementales vibran naturalmente en coherencia cardiaca, viven en el corazón y no en la mente) escribiera lo que sintiera que es, y esto fue lo que sintió.

 

El cerebro del corazón o inteligencia cardiaca

 

Se accede a él una vez que se ha detectado el juego tramposo que el cerebro craneal realiza; un juego que lleva al humano a repetirse a lo largo de toda su vida (hacer siempre lo mismo, sin innovar), con el solo propósito de mantener la adicción cerebral a la que se le indujo desde la infancia e incluso desde antes de nacer, en el vientre materno.

 

Una vez detectado ese juego –que consiste en inducir al humano a evitar todo contacto con la felicidad, la ligereza y la victoria, entendiéndolo como la recreación del pasado en el futuro de la vida de cada persona- se puede iniciar un período de desintoxicación, un período en el que se produce el apagado del cerebro adicto a los químicos que él mismo genera para sostenerse en la frustración, la tristeza, el enfado, la merma, el sacrificio y toda la batería de sensaciones y emociones negativas a la que los humanos son tan adictos.

 

Cuando el cerebro físico se apaga a su recreación permanente del pasado en el futuro de la persona, da lugar a la aparición de otro cerebro tan efectivo y preciso como el que se lleva en la cabeza, pero mucho más dinámico, impredecible y libre.

 

El cerebro del corazón es aquel que conduce hacia las nuevas experiencias que facilitan el estar en la ligereza, la liviandad, la profundidad, el éxito, el compartir, la alegría de estar vivo, el estar en paz consigo mismo y una batería de sensaciones y sentimientos genuinos, sanos y que ponen al cuerpo en un lugar de beatitud, salud y genuina presencia.

 

Este cerebro no es uno que necesite de adicciones químicas autogeneradas, como es el caso del cerebro de la cabeza; no. Por el contrario, no sabe hacer otra cosa que estar en el genuino brillo de quien se es, de quien vive la vida abierto a las experiencias nuevas reconfortantes, que ayudan a crecer y a vivir desde un lugar cooperativo y nunca más competitivo. Es el cerebro cardíaco el que sabe -y lo expresa en todo el cuerpo- que la vida es plenitud, es bondad, es apertura y confianza. Ese cerebro es el que genera impulsos sobre las glándulas del cerebro de la cabeza para que aporte los químicos necesarios para sostener esos estados y que en consecuencia facilitan que la persona pueda vivirse así y “ver” en el afuera lo mismo que vive y ve en el adentro de sí misma.

 

Este cerebro es el que gobierna los reinos naturales y que también gobierna en el humano, solo que este no se lo permite hasta que descubre el juego perverso del cerebro físico que se atrinchera dentro del cráneo; esa sola imagen, la del atrincheramiento, es suficiente para darse cuenta desde dónde actúa el cerebro físico, desde dónde procesa y ordena la vida de cada humano. La mente sustituta o mente artificial que se le ha impuesto al humano es la que mueve al cerebro a actuar de esa manera, basándose en la desconfianza ante la vida, que le lleva a la persona a estar en la vida sintiéndola amenazante en lugar de sentir que esa vida le apoya genuinamente para mostrarse en lo mejor de sí.

 

El cerebro del corazón es uno que no tiene cuerpo per sé pero que tiene una influencia mayúscula en la vida humana y animal. En la animal está claro porque no hay animales que vivan como los humanos, desconfiando de sí mismos y de la vida que les rodea. Pero en el humano las cosas son diferentes, aunque cuenta con el mismo recurso que los animales, no accede a él hasta que se percata del juego del cerebro de la cabeza y descubre que hay otro cerebro tan importante como ese: el del corazón. Un cerebro sutil, pero regiamente presente, una vez que se descubre su existencia y el propósito en la vida de cada humano.

 

Aquellas personas que encarnan esencias elementales o animales, esencias no humanas de cualquier índole, están ante la vida de manera diferente al resto de las personas. Esa esencia no humana es la que les ayuda a salir con más facilidad de los estados propios de la mente sustituta. Aunque no pueden escapar del todo de sus garras, ya que igualmente son objeto de su control, les resulta más fácil salir momentáneamente de eso y vivir efímeros momentos de verdadera vida. Son personas que tienen vínculos estrechos con la naturaleza y que se procuran un ambiente lo más apacible posible, un ambiente de equilibrio, si cabe el término. También son las personas más sensibles al entorno y que se recluyen en sí mismas, se esconden creyendo así escapar y protegerse de la agresión humana imperante y que no parece tener límite.

 

 

El cerebro del corazón actúa siempre, pero el cerebro de la cabeza lo bloquea y lo anula cada vez que asoma al consciente del humano. Ese juego dura toda la vida. Cada vez que algo está por salir bien, cada vez que el humano se siente ligero, algo parecido a feliz, que tiene logros genuinos, el cerebro de la cabeza interviene para inducirle a pensar que eso no durará y que de alguna manera le será arrebatado, sin saber por qué ni cómo recuperarlo. Es el actuar taimado del cerebro de la cabeza que le induce al humano entrar en pensamientos adictivos (negativos) que llevan a ese cerebro a soltar los químicos que le permiten sostenerse en su adicción.

 

Cuando el humano advierte el mecanismo y descubre que ha sido llevado de las narices por su propio cerebro de la cabeza–manejado por la mente sustituta- para caer en estados negativos que le dan tranquilidad porque se aleja el peligro de lo nuevo, lo desconocido y potencialmente peligroso, entonces ese cerebro tiene los días contados como capitán del barco. Es cuando la persona debe posicionarse ante él e invitarle a dormirse, invitarle a su propia anulación. Invitarle a que se duerma para que deje  de interferir con el verdadero cerebro, el del corazón.

 

Aquí la perseverancia y la paciencia consigo mismo ha de ser crucial para ayudar al proceso y permitir que definitivamente el cerebro cardíaco retome el manejo del humano en la frecuencia que solo sabe operar: la de la bondad, la confianza, la cooperación, la ligereza, el éxito y el amor. Eso implica ser valiente para animarse a explorar nuevos horizontes, nuevos modos de ver y vivir la vida. Modos que hasta ahora ni se sospechaban que podían vivirse y que están ahí para quienes se animen a abrazar su cerebro corazón.

 

 

Después de esta interesante percepción de Sergio Vida sobre la inteligencia cardiaca, os ofrezco dos mini diálogos, muy sustanciosos, que acabo de tener con Gregg Braden y con Annie Marquier, además de ofreceros dos vídeos de ellos donde hablan de la importancia de actuar en la vida dirigidos desde nuestra inteligencia más eficiente: la inteligencia cardiaca o cerebro del corazón.

 

 

LA FUERZA MAGNÉTICA DEL CORAZÓN, por Gregg Braden

 

Diálogo entre Gregg y Rowina

 

Gregg: Hola, estoy algo preocupado. Mira que se ha hablado de la superioridad de la inteligencia del corazón. ¿Por qué se sigue sin recurrir a ella? ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar nuestra forma de actuar en la vida? Es URGENTE que volvamos a dejarnos guiar por la inteligencia cardiaca, es solo desde ella que podremos sanarnos, tanto a nivel individual como a nivel colectivo.

 

Respira conmigo, inspira por la nariz, profunda y lentamente, y exhala por la boca, profunda y lentamente también. Cierra los ojos al respirar. ¿qué sientes?

 

Rowina: Tranquilidad, paz y confianza.

 

Gregg: ¿Ves? ¡es tan fácil! Sin embargo, se respira muy superficialmente, y por eso se está en estado alerta todo el tiempo, en estrés permanente y eso se convierte en hábito. La gente, entre la que me incluyo ocasionalmente, está manejada por su estrés, vive en alerta permanente, en prisa constante, solo está atenta a los estímulos exteriores, es decir ¡que pasa por alto la guía de su corazón energético o cerebro del corazón! Es el cerebro más perfecto y eficiente que hay hoy en día, ¿por qué no se tiene en cuenta?

 

Rowina: Creo que poco a poco se empezará a tener, sobre todo cuando se vayan presentando uno a uno los formidables desafíos que tenemos por delante (varias Transiciones en marcha) y no podamos darle respuesta desde el cerebro físico, entonces se tendrá que recurrir a la inteligencia cardiaca, para obtener las nuevas respuestas que necesitamos.

 

https://www.youtube.com/watch?v=WvOdlN9Hbo8#t=24

 

 

Diálogo con Annie Marquier

 

Veo a Annie bailando delante de mí, abre mucho los brazos al bailar, como si contuviera en ellos a mucha gente. Tiene los ojos cerrados y siente una música interna que la hace danzar tan bellamente. Está muy sonriente y se la siente en paz.

 

Me empieza a hablar mientras sigue bailando.

 

Annie: Querida mía, he querido transmitir en mis libros, con un mensaje que fuera comprensible por nuestro hemisferio izquierdo racional, lo que es esta bella música interna, llamada inteligencia cardiaca, que es la que me inspira a bailar tan delicada y fluidamente, conteniendo en mi abrazo a todos los seres que junto a mí, se avienen a vivir según los valores de su inteligencia cardiaca, muchos más universales y válidos que los de su inteligencia cerebral.

 

Ya se sabe que el cerebro físico es egoísta por naturaleza y procura siempre su salvaguarda por encima del beneficio del resto del cuerpo. El corazón, sin embargo, trabaja incansablemente para hacer llegar a todo el cuerpo la fuerza de la vida en forma de sangre. Es por eso que es el primer órgano que se forma en el feto, y no el cerebro.

 

Yo bailo, porque es mi forma, después de mis libros y cursos, de hacer llegar a las personas la importancia de dejarse llevar por su inteligencia cardiaca, la importancia de dejarse llevar por su hermosa música interior en estos tiempos tan inciertos y desafiantes. Ya anuncié que así serían y desafortunadamente, lo están siendo. El hecho en sí, no es un infortunio en absoluto, solo una consecuencia de una forma de vivir que ya no va más, lo que es desafortunado es que nos hayamos dejado tanto, tanto…ahora es más difícil remontar, pero no es imposible en absoluto, solo hace falta remar un poquito más y, lo más importante, se ha de apoyar uno en su inteligencia cardiaca, tanto a nivel personal, para afrontar los desafíos de su propia vida, como a nivel colectivo, para afrontar los diferentes desafíos globales que irán viniendo hacia nosotros en los años por venir, en realidad son desafíos que YA están con nosotros.

 

Bailar al ritmo del corazón, bailar según su música maravillosa, nos permite no enquistarnos, no quebrarnos con los embates de la vida.

 

Rowina: Es así, querida Annie, es lo que me ha permitido a mí no quebrarme ante los diferentes desafíos que he ido teniendo a lo largo de mi vida, en especial, en estos últimos meses.

 

Annie: Sé lo que has pasado, querida Rowina, y has logrado salir victoriosa de tantas pérdidas porque has confiado en la danza eterna de tu amoroso corazón, el que te ha mantenido siempre en movimiento interno, es así como no te has quebrado, amiga mía.

 

Rowina: Bendigo el día en el que me empecé a abrir a él y empecé a confiar en su sabia guía. Nunca me ha defraudado. Cada vez que siento profundamente hacer algo y lo hago, el resultado es tan hermoso, que me conmueve hasta los cimientos. Hace unos días sentí escribir sentidamente a alguien muy querido por mí, (pero con el que me sentía distante), desde la compresión profunda que mi inteligencia cardiaca me había ofrecido sobre la perfección que todo encierra dentro de sí. Comprendí que en cada uno de nosotros, también había perfección, aunque al otro le costara verla muchas veces.

 

Annie: Querida mía, la búsqueda de la perfección es algo que ha dañado mucho a las personas, porque no les ha permitido ver la verdadera perfección que cada persona, situación y cosa encierra en sí mismas. La percepción de lo malo, por encima de lo bueno de cada persona, situación y cosa, viene del cerebro de la cabeza, del cerebro egoísta. Él es el que nos hace percibir que el otro está equivocado, y nosotros estamos en lo cierto. Él es el que nos hace percibir al otro como imperfecto, cuando no lo es en absoluto, solo es el resultado de la respuesta que ha podido ir dando a los acontecimientos de su vida. La vida va moldeando a las personas, a veces las experiencias que vive las puede transformar en una mayor apertura hacia la vida y otras en una mayor cerrazón ante ella. Eso es lo que hace que la persona se separe de otras personas con las que tenía antes un buen y sano vínculo. Pero recuerda, el amor sincero que existió entre dos personas, siempre queda latente en el corazón, como un rescoldo que se puede volver a encender si no se tiene la pretensión de volver a vivir lo vivido con esa persona, simplemente porque esa persona no es la misma, ni tú tampoco, así que se tendrá que conformar un nuevo vínculo, quizás mucho más hermoso que el que se tenía antes con esa persona.

 

Rowina: Tu mensaje, querida Annie, es altamente sanador. Te siento como un bello ángel de bondad que, maternalmente, nos invita a practicar la consciencia activa en nuestra vida cotidiana.

 

Annie: Nadie me había definido tan bien, jajajaja. En realidad, todos somos ángeles de bondad para otros, cuando apostamos por vivir en nuestra vibración más alta, cuando decidimos vivir desde nuestra inteligencia cardiaca.

 

Rowina: Gracias, Annie, gracias por tu revelador mensaje, que va acompañado de tu hermoso baile, baile que nos has dejado de hacer mientras me hablabas dulcemente. Este diálogo me ha sanado interiormente, me ha posicionado en una mejor vibración aún que la que ya tenía esta mañana (me desperté hoy a las 5h sintiendo un gran dinamismo y alegría, eso me animó mucho, porque anoche no me acosté muy contenta, pero me propuse, antes de dormir, cambiar ese estado anímico, y ¡lo conseguí!).

 

 

ENTREVISTA ANNIE MARQUIER - 2012 El Desafío

 

Entrevista muy actual, sirve para todos los años de nuestra vida, no solo para el 2012

 

https://www.youtube.com/watch?v=ItsqK5ACB1I

 

 

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