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CLAUDIO/VIOLENTÍN, LA ENCARNACIÓN DEL CANTO MATERNO Y SU CAMINO DE IMPECABILIDAD, parte 2


Rowina: Querida Familia, aquí vamos con la segunda parte del testimonio de sanación y de consquista de su impecabilidad de nuestro querido Claudio/Violentín. En esta ocasión habla de su herida con el femenino, y por extensión como el Femenino Sagrado Máximo, que es la Madre. Es una herida que todos hemos sostenido en mayor o menor medida y es necesario que la sanemos.

Como os pasó con la primera parte, ésta no os va a dejar indiferentes, ¡¡¡os va a encantar!!!

Claudio: Me di cuenta que por distintas experiencias con el femenino en que no salía favorecido, empecé a desconfiar de las mujeres, y gracias a la célula y a la Madre, me hicieron darme cuenta que esa herida me hacía cerrarme al Amor de la Madre y a la vida misma. Igneón me sugirió preguntarle a mi célula desde qué vida comenzó la desconfianza.


La célula detectó qué vida era y me sorprendió la respuesta, que me parecía muy obvia, y no me daba cuenta, así que no hay que desestimar esta herramienta porque es de una gran ayuda.



Hola amiga célula de la memoria, siento que ya hay algo distinto que despejar, así que aquí me tienes.

Célula: Bien, Claudio, es hora de que procedas con el siguiente paso. Es acerca de tu relación con la Madre Divina. Tienes que hace las paces con ella. Ahora que reconoces que está siempre contigo, que te sustenta con su amor y como hijo de Ella eres digno de su Amor, el paso que tienes que dar para abrazar su Amor es confiar en Ella.


Lo que sucede, querido Claudio, es que al darte cuenta que no podías confiar plenamente en tu madre física, dejaste de confiar en la energía femenina, por lo que no confías ni en la madre Divina ni en las mujeres, pues piensas que te van a utilizar, aprovechándose de tu energía, tal y como tu madre física lo hizo contigo.


Para avanzar debes confiar nuevamente en la energía femenina ya que, ordenada, es esta energía la que te conducirá hacia una mayor expansión. Tienes por lo tanto, una
charla pendiente con la Madre Amor.

Claudio: Pues que así sea, adelante Madre Amor.

Madre Amor: Querido hijo mío; hace mucho tiempo que no confías en las mujeres, hace mucho aunque no lo concienciabas como ahora. Es por tanto también una desconfianza hacia mí. Deshazte de esas dudas pues yo no quiero utilizarte. Yo te amo y en ese amor que mueve mi Creación quiero que seas libre. Tú sabes que no te escondo nada.

Claudio: Me cuesta confiar Madre, porque hubo momentos que fueron duros para mí, aunque ahora te siento más presente y siento tu apoyo, pero no me siento seguro de aceptarlo porque en esta dimensión experimenté el amor materno como "te doy mi apoyo a cambio de tu libertad".

Madre Amor: Hijo, yo no te pido nada a cambio del Amor, del cobijo que te doy porque no necesito nada de ti. Recuerda que el Amor bien aspectado jamás esclaviza, al contrario, te hace sentir más libre. Yo no te doy mi Amor en base a una condición en tu actuar. Puedes seguir en la 3D encarnación tras encarnación y yo te seguiré amando, siempre.

Claudio: Bueno Madre y ¿cómo lo hago?, porque deseo volver a confiar en ti, volver a confiar en las mujeres, volver a confiar en el afecto que me prodigan.

Madre Amor: Hay aspectos que superar. Es por esa razón que, aunque deseas ayudar y lo haces, no te gusta aceptar ayuda del prójimo porque sientes que van a tener un "derecho" sobre ti, para pedirte cosas a cambio. Claudio, la vida no es un negocio como te han querido mostrar; es un dar libre desde el corazón. Nadie está sujeto a nada. Es por eso que la experiencia en 3D es tan magnífica dentro de su caos,
porque da la posibilidad de ver formas de actuar tan diversas.


El primer paso para volver a confiar en el Amor es la intención y esa ya la tienes. Sólo que no te das cuenta de que por medio de mi amor jamás serás esclavo de ninguna
forma, sino que crecerás en libertad, pues el amor es tu naturaleza, tu razón
de ser.


Tú deseas un Amor que no aprisione y eso es lo que yo te brindo, créeme, es gratis, no hay letra pequeña. Daté cuenta que mi amor es lo que mueve, sin afán de utilizar a nadie, sólo es mí querer de que sean, de que se expresen y que crezcan en ése amor libre que les doy.


Bueno, es normal que te cueste digerirlo, puesto que no has vivido nada distinto exceptuando a mi hija Rowina, que le das más crédito, es la excepción a la regla de lo que has experimentado. Puedes confiar en mí, créeme. Mejor descansa y mañana seguimos. Te mando mi Amor.

(al otro día)


Claudio: ¿Célula de memoria?

Célula: Aquí estoy. Veo que te sientes en un callejón sin salida, porque te cuesta abrirte a la confianza pues has tenido diversas experiencias hasta el día de hoy con la energía femenina en base a la manipulación y en distintos lugares. Eso te desanima, el desconfiar, porque en algunos casos lo has sentido necesario para tu propia protección. Por lo tanto el decreto debe ir dirigido a la valoración de la mujer tal cual es y a la confianza plena en la Madre Amor, que nunca te dirá una cosa por otra, sino solamente la Verdad, porque Ella lo es.


Claudio, a ti no te gusta desconfiar porque ésa no es tu naturaleza, pero en realidad no se trata de sostener desconfianza de forma permanente. Se trata de estar conectado al sentir y desde ahí discriminar cada situación en que te encuentras. De ésta forma te das la oportunidad de estar protegido sin ceder tu energía ante la manipulación y también le das la oportunidad a la otra persona la oportunidad de creerle cuando así lo amerite. Ése es el punto medio que debes encontrar. ¡Feliz Viaje! Juzga cada situación por sí misma y estarás dando la oportunidad de confiar en el otro.

Claudio: Luego sentí a Nestor, el Serafín, que se me anunció porque sentí una copa
delante de mí.

Néstor: Sí, era yo cuando viste la copa, deseaba hablar contigo. Quiero animarte a confiar en el Amor de la Madre. Yo pasé también por situaciones que me hicieron desconfiar en el femenino, lo que me dolía profundamente (Nota de Rowina: Néstor tiene extensiones en dimensiones inferiores, es de donde tiene esa experiencia con el femenino). Abraza con tu ser el Amor de la Madre, sin temor. Yo te lo digo, que lo hice, y me siento muy contento en esa nueva posición de confianza. Con esto se te
abrirán muchas puertas. Ve cada situación como particular para abrirte al femenino, que es la vida misma. Sé que puedes hacerlo; que estés muy bien.


Claudio: Gracias querido Néstor, me has ayudado a decidirme.


Nota: En breve publicaremos la tercera y última parte de este relato de la experiencia riquísima que Claudio/violentín está teniendo con su célula de memoria y con las conciencias con las que se comunica para seguir despejando su camino hacia su destino de conciencia elegido. ¡Adelante, Claudio!

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