La puerta del Arco Iris

La Puerta de Acceso a la Nueva Vida

ARCANGELINA SOFÍA, EL ALMA GEMELA DEL ARCÁNGEL RAPHAEL

Sofía es muy elegante, le ha cogido la mano al Arcángel Raphael, encima de ellos ha aparecido un caduceo, que es el símbolo de la sanación. Tiene los ojos muy verdes, como dos esmeraldas. Ha mirado hacia arriba y nos ha llenado a Igneón y a mí de energía verde, refrescante. Siento que es para sanar las propias heridas que tengamos, como integrantes de la Conciencia Humana 3D que somos, de las falsas verdades que aún podamos sostener, en relación con lo que ellos representan.


Son dos emanaciones de la Madre Divina que están ahí para custodiar una sensualidad y una sexualidad sanas. Algo que la Iglesia ha erradicado totalmente: vivir sanamente estos dos aspectos tan naturales en las personas.


Siento que ella ahora nos está haciendo esa sanación previa de los condicionamientos que podamos aún sostener por pertenecer a esta Humanidad 3D tan condicionada, y que ha sostenido falsas verdades.


Siento como un torbellino verde que está limpiando en nosotros todos los reductos de dolor que pudiera haber aún por esto, aunque nosotros ya hemos hecho bastante trabajo en ese sentido. Está sanando hasta condicionamientos de nuestra herencia genética.


Es un torbellino que va de arriba abajo, de abajo a arriba, de un color verde esmeralda. Está creando también un campo de protección aquí alrededor nuestro. Siento una energía refrescante, refrescante como el verdor, como el follaje de las plantas en una selva exuberante, llena de vida.


Cuando hablamos del follaje, hablamos del verde de la naturaleza, porque la naturaleza es sensualidad y sexualidad pura, sin mácula. Todo en la naturaleza gira en torno a la sensualidad y a las sensaciones. La Humanidad es parte de esa naturaleza y, sin embargo, se ha separado de ella.



Sofía: Queridos míos, soy Sofía, erróneamente llamada María. Así como mi amado Raphael fue ocultado por la Iglesia, para que solamente se le asociara con la sanación física, yo, Sofía, fui ocultada detrás de una María lánguida, llorosa, sufriente, que se convirtió, por obra y gracia de la Iglesia, en el pilar fundamental de la Iglesia cristiana. La Madre a la que todos le lloran, a la que todos se dirigen. La Madre que ha sufrido por la muerte de

su hijo y que recibe el clamor del llanto y del dolor de todos los que sufren en la vida.


No está mal, en realidad sirve para canalizar el sufrimiento que muchas veces ustedes mismos no saben cómo sacar de sí. Usan esa imagen, tan pobre de quien verdaderamente soy, para poder proyectar ese dolor que no saben qué hacer para sacárselo de adentro.


Pero esa es una María muy bien perfilada por la Iglesia, con el propósito de establecer cuál es el rol de la mujer, de la mujer madre, a la que en definitiva terminan llamándola solo madre y se olvidan de su aspecto de mujer. Es más, entre ustedes mismos, queridos míos, muchas veces os cuesta ver en vuestra madre a una mujer.


Mucho tiene en eso que ver esta constante presencia eclesiástica almidonada, y para nada verdadera, de quien verdaderamente soy.


Yo soy Sofía, la Arcangelina de la Sanación, alma gemela de Raphael, Arcángel de la Sanación, pero no de la sanación a la cual la Iglesia tan claramente nos orientó, sino de la sanación de toda mentira sostenida como verdad, de la sanación de la sexualidad mal aspectada y, además, Raphael y yo somos, el Arcángel y la Arcangelina de la sexualidad bien orientada, bien aspectada.


Ha llegado el momento de que me presente, ha llegado el momento de venir ante ustedes, para expresarles mi don, el don de Sofía, el don de la Sabiduría en el uso de la Verdad, de la Sabiduría en el uso de las sensaciones, de la Sabiduría del vivir sanamente la sexualidad.


Como saben muchos de ustedes, el caduceo son dos líneas curvas unidas entre sí que tienen un gran simbolismo que fue tomado por la medicina, como símbolo de la sanación.


Se representa por dos serpientes que se van entrelazando sobre un bastón o sobre un eje central. Este símbolo de la sanación tiene un simbolismo muy oculto, que en otra ocasión comentaré. Básicamente es esa columna del ser que está custodiada por dos energías, una masculina y otra femenina, que tienen que ver con la sanación de estos aspectos, que nacen desde el chakra base, culminan en el chakra coronario, que unen la Tierra con el Cielo, que logran, en sí mismos, convertir al ser sano en un ser soberano. Soberano porque es la sabiduría la que está guiando cada uno de sus actos, cada una de sus manifestaciones, la sabiduría de quien claramente ve la verdad que es, quien claramente sabe lo que ha sostenido como verdad y no lo es y claramente su percepción sensorial le está permitiendo vivir sagradamente o vivir humanamente.


Cuando digo humanamente no quiero decir que ser humano no sea ser sagrado, cuando hablo de solamente vivir humanamente, hablo de vivir inconscientemente, de vivir simplemente por el hecho de lo que se está ofreciendo, de lo que existe, por dejarse llevar de los condicionamientos que son también impuestos por la sociedad, condicionamientos que ustedes mismos también se ponen, cada vez que queremos ser aceptados, cada vez que se busca integrar un grupo humano donde también, por el hecho de ser queridos, por el hecho de buscar ser aceptados, claudican a su propio ser, haciendo aquello que realmente no sienten verdaderamente hacer.


Todo eso tiene que ver con la falta de sanación, con la falta de conciencia, con la falta de verdad.


Cuando ustedes se plantan en su propia verdad, es el corazón el que les está hablando con mucha claridad y les está diciendo, esto sí, esto no. Hay que ser valientes, hijos míos, para pararse en lo que es ‘sí’ y en lo que es ‘no’ y decirle al mundo ‘si’ o ‘no’ de cara a lo que el corazón les dicta.


Eso llega cuando ustedes se han sanado, cuando han hecho el Camino de los Arcángeles y de las Arcangelinas, cuando han logrado aceptar la Verdad que es, cuando han logrado renunciar a las mentiras que sostuvieron como verdad, porque les convenía sostenerlas. Cuando han logrado sanar el mundo de sensaciones, para no quedar enturbiados, adormecidos, somnolientos por un exceso en cualquiera de los ámbitos que nos conecta a cada uno de los sentidos, a cada una de las sensaciones.


Y por último, y no menos importante, cuando hemos tomado la sexualidad como un medio rápido de escaparse de la realidad, como un medio de sojuzgar a otro, como un medio de dejarse sojuzgar, como un medio de sufrimiento. Cuando en realidad la sexualidad bien aspectada, sana, es aquella que los conecta con la gloria de lo que son, que les permite hacer esa fusión, donde el orgasmo es dirigido en su energía portentosa al bien común de esa pareja, de ese encuentro, al bien común de esa comunidad, en la que esa pareja se encuentra, al bien común del ser amado, del Planeta Tierra, de lo que decidan ponerle la energía sagrada que con el orgasmo se produce.


Eso es lo que nosotros, Raphael y yo, venimos a recordarles y venimos a traerles. Ambos, en el aspecto masculino y en el aspecto femenino, venimos a traerles la sanación por contacto directo con la Verdad.


Yo soy Sofía, la Arcangelina de la Sabiduría, que trae la sanación a aquel ser que lo solicita.


Es muy sencillo. Cada vez que ustedes se encuentran o se enfrentan a un hecho en el que claramente advierten que han renunciado a ustedes mismos, por darle valor a algo externo, no se critiquen por ello, simplemente, deténganse y llámennos a mí y a mi querido complemento Raphael, para que podamos sanarles ese aspecto, para que esa mentira que sostuvieron como verdad, en contra de sí mismos, sea liberada, a través de un torbellino de energía verde portentosa, que les limpia del dolor de haberse infringido a ustedes mismos la herida de no sostener la verdad del ser que ustedes son.


Ese es el camino que nosotros, tanto Raphael como yo, les estamos proponiendo: un camino de verdad, un camino de sinceridad, un camino de ir viendo cada una de las mentiras que han sostenido como verdad, para que caigan y solo prevalezca la Verdad que es. Para que cada uno de ustedes vaya encontrando cuantos aspectos de la sensualidad y de la percepción a través de los sentidos, están dominándoles, para que también caigan.


Asociado a esto están también los famosos pecados capitales. No los voy a nombrar porque son más que conocidos, pero todos ellos están asociados a un abuso de la sensualidad, en algún aspecto. Y eso sucede, sencillamente, porque hay algo que ustedes están sosteniendo como si fuera verdadero y no lo es. Entonces ese aspecto de la sensualidad que sobresale y que los domina de alguna manera, lo único que está haciendo es indicándoles alguna mentira que están sosteniendo como verdad, que puede estar asociada a un exceso en el comer, a un exceso en el beber, a un exceso o excesos en la sensualidad, a un exceso en probar sustancias que le nublan la conciencia, porque en definitiva todos esos elementos y el resto que tienen que ver con todos esos modos de transgresión con ustedes mismos, no son más que mentiras, que ustedes sostienen como verdad, y que ocultan, detrás de esos excesos, que todos los tienen, porque aún buscan esas sensaciones.


Como arcángeles de la sanación les pedimos que ustedes se detengan y que den ese paso de conciencia en el que reconocen dónde está ese exceso en la sensualidad, donde está ese exceso en la sexualidad, cuales son esas mentiras que han sostenido como verdad, y simplemente lo reconozcan y nos permitan, a Raphael y a mí, que los sanemos, siempre y cuando ustedes tengan el compromiso de sostenerse en la Verdad, de vivir en esa verdad y caminar una y otra vez este sendero que los conecta, definitivamente, con el ser soberano que cada uno de ustedes es, y que están llamados a sostener, para poder caminar sagradamente por esta Tierra que solamente va a recibir y va a sostener a aquellos que se hayan animado a hacer el camino.



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