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¿A QUÉ SE DEBE LA ACTUAL ‘CAZA DE BRUJAS’ QUE HAY EN ESPAÑA CONTRA LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS? LA CARTA DE UNA DOCTORA HOMEÓPATA PERSEGUIDA POR LA MEDICINA ‘CIENTÍFICA'

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Querid@s lector@s en los últimos días he estado reflexionando e investigando profundamente sobre todo esto junto a Sergio Vida, mi querido compañero a quien le gusta usar su pensamiento crítico y propio, tanto o más que a mí.

Y he llegado a la conclusión de que en todo que está pasando con las terapias alternativas y su actual ‘demonización’ hay ‘gato encerrado’ y mucho tufo a defensa de intereses económicos en peligro.

Como siempre, yo nunca veo las cosas que pasan en su superficie, yo profundizo y emprendo un camino de encuentro con una lectura más amplia y veraz de los verdaderos motivos que hay detrás de cada acontecimiento que impacta a toda una sociedad, porque lo que aquí está en juego no es solo ‘medicinas alternativas sí o no por ser psedocientíficas y peligrosas’, sino, que hay ‘alguien’ que se cree con el derecho de imponer a una persona adulta y con criterio propio el tipo de medicina a la que tiene que acudir cuando pasa por algún momento de enfermedad en su vida. Eso no es de recibo, y ningún ciudadano maduro y cívico va a aceptar un atropello así. Esto no es cosa de los terapeutas perseguidos, sino de todos. Porque ellos existen porque nosotros necesitamos alternativas terapéuticas a los tratamientos oficiales. No es momento de indolencias ni de mirar para otro lado, es momento de hacer valer el tipo de medicina que queremos, que no tiene por qué descartar a la oficial alopática, pero no permitir tampoco que sea legalmente exclusiva, como se está pretendiendo ahora. Eso es un atropello y un abuso que, como sociedad, no debemos de permitir. Porque ahora está pasando en España, pero estamos en un mundo globalizado donde todo se extiende rápidamente como la espuma sino le ponemos ‘límites sanos’.

Lo que está ocurriendo, como ya he venido sospechando desde que ocurrió lo de la llamada en los mass media: ‘estafa’ del Big One Forum en Madrid, en el pasado mes de mayo, es que se utilizó esa ‘estafa’ como ‘argumento válido’ para demonizar a las medicinas y terapias alternativas que ya estaban quitando muchos clientes a la actual medicina alopática, basada en tratamientos farmaceúticos con múltiples efectos secundarios, y TOTALMENTE deshumanizada ya, salvo escasas y honrosas excepciones.

Está más que claro que no es oro todo lo que reluce dentro de las terapias alternativas y laboratorios de productos naturales, pero, desde luego, en ese mundo abundan más las personas honradas y deseosas de encontrar salidas eficaces y no traumáticas a los procesos de enfermedad que personas abusivas, corruptas y estafadoras. Hay de estos últimos, pero no por eso son todos así. Y lo digo porque acusando a Enric Corberá y Alejandro Jodorowsky, en diferentes radios, televisiones y periódicos, por su pedantería y endiosamiento, al ejercer sus respectivas terapias propuestas, ya aprovecharon para arremeter contra todo lo demás, ni siquiera la meditación o el yoga se salvan, todo ha sido tachado de ‘pseudocientífico’ y hay que ‘salvar a las personas de ser engañadas’, como si las personas fuéramos niños de guardería y no supiéramos sumar 1+2.

En honor a la verdad, también tengo que decir que ya hay profusión de terapias, excesivas modalidades, y demasiada alusión a lo ‘cuántico’, dentro del mundo de las terapias alternativas, sin entender bien en qué consiste. Como siempre ocurre en el mundo dual en el que estamos, las cosas no son blancas/negras, o buenas/ malas, eso es simplificar MUCHO la vida, que de por sí, es bastante compleja. Todo depende del cristal con que se mire, y para ejercer una mirada neutral sobre algo, hay que dedicarle tiempo y cariño para conocerlo en profundidad.

Son cada vez los particulares y profesionales de la medicina que hacen un éxodo hacia formas menos agresivas y costosas de vivir la salud humana. ¿No será porque la actual medicina oficial NO DA LAS RESPUESTAS QUE LA GENTE ESTÁ NECESITANDO? Y ¿no será porque DEJÓ DE AYUDAR AL PACIENTE PARA ENRIQUECER A LAS FARMACEÚTICAS?

Parece que en otra vida fue un boticario que regentaban una farmacia (uy, estoy hablando de una vida pasada, ¿será políticamente correcto ahora que todo esto se tacha de pseudociencia?). En ese entonces comenzaba los fármacos sintéticos. Mi pequeña hija se enfermó. Yo entonces no había hecho mi traspaso de la razón a la intuición. Solo lo racional me daba respuestas en mi vida…y así pasó lo que pasó. La intuición me avisó de reducir la dosis del fármaco experimental que le di a mi hija, pero no la escuché, y mi hija murió… y mi familia ya nunca más fue la misma. Yo llevé mi experiencia, como profesional farmaceútico, a todo congreso en el que se me pudiera escuchar, nadie lo hizo, ya por entonces había mucha codicia en ese incipiente mundillo de la farmafia.

Terminé encarcelado, acallado, por ‘demente’ escribiendo sobre salud desde la cárcel. Otra de mis hijas hizo circular mis libros… ¿Por qué comparto esto? Porque desde que empecé este blog he deseado ‘abrir cabezas’, porque ya toca salir de la caja de realidad en la que hemos estado. Nuestra vida es mucho más rica y plástica de lo oficialmente aceptado en este plano de realidad. Somos seres multidimensionales, y lo sé por propia experiencia. Vivimos muchas vidas…o las vive el Ser de donde partimos y podemos conectar con ellas y recordar cosas que se quedaron sin resolver o elaborar en el Historial de Vida de nuestra alma inmortal, para terminar de elaborarlas y/o resolverlas en esta vida actual, porque todo está interconectado y se afecta entre sí.

Así de mágica es la vida, así de mágico es el Amor del que todo parte.

Lo que está claro, es que esa vida debió de afectarme algo…porque de pequeña, cada vez que mi madre me daba una pastilla (remedio farmacológico) me la ponía debajo de la lengua y luego la escupía cuando no me veía. Algo en mi me decía que no era tan ‘santa’ esa medicina. De adulta, siempre he preferido los tratamientos naturales y alternativos a los alopáticos. Nunca me gustó la forma prepotente y altanera que muchos médicos alopáticos (no todos) tienen con los pacientes. Los tratan como niños a los que hay que conducir…porque no saben lo que hacen… A mí hasta que quisieron requerir, por procedimiento judicial, que me hiciera una trasfusión sanguínea que yo sabía que no necesitaba. ¿Por qué lo sabía? Porque conozco bien mi cuerpo y evidentemente no la necesitaba, lo cual pude demostrar muy bien después con un análisis sanguíneo que me hice hacer, para asombro de médicos y enfermeros que ‘escuchando mi caso’, pero sin conocerme personalmente, habían hecho caso a la doctora implicada y me habían ‘demonizado’. Este tratamiento no debemos de seguirlo aceptando. Es indigno. No se justifica. Todo el mundo tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y los tratamientos propuestos, y desestimarlos si no desea pasar por ellos. Nadie externo a uno mismo, se tiene que convertir en su autoridad. La autoridad la tiene uno mismo, en contacto con su propia conciencia sabia. Afortunadamente, desde jovencita lo tuve claro, y lo hice valer ante algunos médicos soberbios y prepotentes con los que me encontré por el camino.

Los que me conocen desde hace más tiempo, saben que en esta vida he podido descubrir algunos aspectos de la física cuántica, la ciencia espiritual cuyo paradigma necesitamos abrazar de una buena vez, pero, eso sí, con sensatez, con sentido común, y no con pensamiento mágico. La física cuántica es muy ‘desafiante’ para el actual marco racional humano. Es flexible, se adapta al observador y ofrece múltiples posibilidades o potenciales para una misma situación, por lo que decirle, por ejemplo, a una persona con un cáncer raro o agresivo que NO SE VA A CURAR o que tiene escasos meses o días de vida, es un acto de terrorismo psicológico por el que el personal médico que lo dice tendría que responder.

Creo que much@s de mis lector@s habrán padecido en ‘sus carnes’ la prepotencia y soberbia de la mayor parte del estamento médico ‘científico’ que aún se resiste a abrirse a algo que, sí o sí, se hará paso en este plano de realidad, porque ya toca, porque ya se está maduro para ello, y es abordar la salud y las terapias de una forma articulada, holística, integrativa, tomando el cuerpo humano y sus cuerpos energéticos asociados, como una unidad funcional con sentido, y no como partes separadas a las que diagnosticar enfermedades y prescribir medicamentos sintéticos que SIEMPRE tiene efectos secundarios indeseables para todo el cuerpo, que, aunque la medicina oficial no lo reconozca, siempre funciona como una unidad, y lo que le afecta al hígado, el ojo lo resiente, etc...

Es decir, hay que tratar a la persona de forma holística, integral, en todo lo que ella es y por lo que esté pasando en ese momento en su vida, como hacían los antiguos médicos de familia, que se sabían bien de qué ‘pie cojeaba’ cada persona. No es suficiente con abordar la enfermedad desde un enfoque físico, porque también pensamos y sentimos emociones ¿verdad? Eso lo sabemos todos PERO NO SE VEN, aunque existen, como el aire que todos respiramos cada día. ¡Ay, estas cabecitas duras que, además, se creen con el poder de imponerles a los demás cómo deben de ser las cosas cuando son mayores de edad y pueden y deben de elegir por sí mismos! Esta es otra hilacha de un sistema patriarcal y jerárquico que YA NO se sostiene en pie, y que ha alcanzado un modus operandi patético, además de voraz y altamente agresivo.

La actual ‘caza de brujas’ no es solo contra los practicantes –muchos de ellos personal sanitario oficial- de las terapias alternativas, sino contra todas las personas que, libre y sensatamente, queremos elegir la mejor forma de tratar las enfermedades por las que a veces pasamos, nosotros o familiares queridos.

Me parece de una cara dura impresionante que el sistema actual imponga una medicina farmacológica que está más que demostrado que mata a muchas más personas al año, que las que, supuestamente, matan los tratamientos alternativos. Pero claro, eso solo lo sabe quien se informa, quien no quiere ‘morir idiota’ como dice Pilar Balsega, una mujer culta y educada que llama a las cosas por su nombre, y que está horrorizada de los corruptos que llaman corruptos y pseudocientíficos a quienes atentan contra sus intereses económicos porque ya no tienen la clientela que les de los pingües beneficios a los que estaban acostumbrados.

Hace unos años, cuando se inció el 2014, la misma conciencia del año me dijo: “Soy el nuevito 2014, vengo a ayudarle a ver que tienen poder y a hacerlo valer”. Bueno, como los humanos somos un tantito apáticos e indolentes (habría que preguntarse si los chemtrails y otros venenos y tóxicos que ponen oficialmente en nuestra agua y alimentos tienen que ver con esos comportamientos) pues tardamos en aprovechar las ayudas que nos van llegando… Ahora es el momento de seguir el consejo del amigo 2014, porque de lo contrario, no lo vamos a pasar nada de bien.

Soy española, hace ocho años que no vivo en mi país. Desde aquí he ido viendo, asombrada, indignada y perpleja, como esa otrora calidad de vida que había en España, ha ido menguando, hasta ser inaceptables muchas de las cosas que están pasando allí y que cada vez padecen más personas, incluida mi familia y amigos queridos españoles: desahucios, recortes terribles en políticas sociales y asistenciales, violencia del género en aumento, con huérfanos de madre del todo desprotegidos, un paro del 50% en la población juvenil, la más académicamente preparada en la historia de España, una imposibilidad de encontrar empleo para los mayores de 50 años, un empleo precario y con ingresos insuficientes para un vida digna para quien tiene la ‘suerte’ de encontrar empleo, muchas personas obligadas a migrar involuntariamente a otros países para lograr una mínima calidad de vida...

Y es que esta crisis no es pasajera, y tampoco es local, de un solo país, como siempre dijo mi querido, lúcido y venerable José Luis Sampedro. Es una crisis de valores universales para el buen vivir, y una descarada carrera -de unos pocos- hacia la búsqueda salvaje de ‘beneficios económicos’, hacia la ganancia rápida y sin escrúpulos, en contra de los intereses y bienestar de ecosistemas naturales y personas.

Estamos en la 6ª extinción masiva, cada día se pierden varias especies. También estamos en un genocidio masivo selectivo. Cada vez hay más desheredados y desahuciados sociales que ya no tendrán posibilidad de reengancharse al ‘sistema’ porque el sistema prescindió de ellos por ‘poco productivos’. Cada vez hay más niños pobres en países occidentales y del ‘primer mundo’ como España, donde, si tienen vacaciones escolares, no pueden acceder a un plato de comida, pues ambos padres están en paro laboral obligado de larga duración y no tienen con qué alimentarles.

Hoy me enteraba de que la plantación de marihuana ha crecido en España durante la crisis. Jubilados, mileuristas y desempleados han visto así el modo de ingresar una renta mínima y necesaria que, de otro modo, no les llegaría por el sistema, quien debiera de protegerles, dirigiendo hacia los ciudadanos los rendimientos económicos que entre todos aportamos. Ya no estamos en una democracia, sino en una postdemocracia donde el interés se trasladó desde el bienestar del ciudadano a la rentabilidad de la banca privada y multinacionales que acumulan la riqueza de muchos en sus pocas manos. Y en cuanto a la demonizada marihuana…ya hablaré de ella en otro post, porque lo amerita, ¡vaya que sí! Nunca fui amiga de drogas recreativas, pero la marihuana tiene interesantes beneficios medicinales que ayudan a MUCHAS personas. No se puede demonizar algo cuando ayuda a vivir mejor a tantas personas que la usan de forma medicinal y a las que los tratamientos farmacológicos no les dieron resultados satisfactorios.

Esto no puede seguir así y Mamá Tierra nos observa a todos, como el ser consciente que es, y dentro del período de Gracia que nos dio para ‘retomar nuestro poder cedido, y hacerlo valer ante quien corresponda’… Ese período está llegando a su fin, hay muchos indicios de que así es. No podemos seguir viviendo ‘lelos’, ‘hipnotizados’, ‘sonámbulos’ y sin tomar conciencia de lo que en verdad pasa, para tomar medidas cívicas al respecto.

Estamos en una mutación, en un ‘cambio de mundos’. Y si no lo hacemos voluntariamente nosotros, lo hará la naturaleza, por imperativo evolutivo, porque cuando toca crecer, no se puede frenar el crecimiento…claro que el actual sistema, que vive de espaldas a todo y a todos, no tiene en cuenta todo esto y nos echará encima muchas realidad superpuestas, es decir, muchas crisis en todas las áreas que nos hagan sentir angustiados, desesperados y sin verle ninguna salida al asunto…no tenemos que caer en esa trampa, pero también es necesario que diga que no saldremos de esta ratonera involutiva en la que estamos mediante el uso del racionicio. Es el paradigma que está utilizando la actual ‘santa inquisición’ del momento, que no es de naturaleza religiosa, como antaño, sino científica. Ahora es el paradigma ciéntifico el que impone la percepción de la realidad y lo que es verdad y lo que no. Y no quiere ceder su testigo al paradigma científico que no es nuevo, sino que tiene ya 100 añitos: la física o ciencia cuántica, que auna ciencia y espiritualidad o trascendencia. Es lo que la evolución nos pide, que cambiemos de paradigma, pero que seamos sensatos al hacerlo.

No serán tiempos fáciles, tal y como he podido ver en mi investigación sobre todo esto que está pasando. Los actuales ‘cocodrilos’ de las finanzas no aceptarán perder beneficios, ni en la medicina ni en ningún otro ramo o área de la vida. Irán contra aquellos que se rebelen contra sus imposiciones, y ya están ‘a punto’ de imponer un pensamiento único, una economía única, un gobierno único, un ejército único…hay que estar observantes del estrechamiento de las condiciones de vida que ya se están notando en cada vez más países…

Recordemos la conclusión más acertada a la que llegó Edgar Mitchell después de su epifanía en el espacio al mirar la belleza exquisita de la Tierra, que contrasta con el horror y despropósito biocida y corrupto que se vive dentro de sus sociedades humanas:

Promover un proceso de despertar individual que nos conduzca a una verdadera comprensión de la situación a la que nos enfrentamos, provoque un cambio de conciencia y nos haga responsabilizarnos de todos nuestros actos. Ésta es la única alternativa realmente válida y duradera: lo que Mitchell llama «un proceso de metanoia», que significa «ir más allá de la mente», es decir transformar nuestra forma actual de concebir y comprender la realidad.

No hay otro camino válido, hemos de transformar nuestra actual forma de concebir y comprender la realidad, solo si lo hacemos individualmente, la sociedad, con los gobiernos, lo reflejará. Y las entidades que nos parasitan desde hace tiempo, dejarán de tener ascendencia sobre nosotros, y sus valores biocidas, dejarán de ser los nuestros, porque nos recuperaremos como seres humanos bondadosos, porque es lo que es el ser humano en su naturaleza verdadera no contaminada: bondadoso, cooperativo y generoso. Es necesario también dejar el discurso aprendido de ‘qué malo y pecador que es el ser humano’. Actuamente su comportamiento no es muy edificante en general, bien es verdad, pero no hay que ser simplistas, hay que ver qué le ha llevado a degenerarse así.

Hay muchas personas que no se han degenerado, que siguen conservando sus valores universales para un buen vivir, no porque nadie externo se lo imponga, sino porque su conciencia interna, su naturaleza interior sabia así se le indica.

Hoy os ofrezco el testimonio de una médica homeópata a la que la ciencia alopática a la que pertenecía le ha dado la espalda, comenzando una ‘caza de brujas’ contra ella que es cuestionable e inaceptable. También os ofrezco el valiente testimonio de Josép Pamiés, un agricultor ecológico que ha introducido la stevia en España y perseguido por eso, y que ha sido absuelto recientemente por ‘tráfico de drogas’, pues tenía una pequeña plantación de marihuana para usos medicinales. Y, por último, el lúcido aporte de Jose Antonio Campo, director de la revista Discovery Salud que lleva años denunciando la farmafia que quiere imponernos tratamientos con muchísimos efectos secundarios….pero legalizados por nuestros actuales políticos, mostrando así a quienes sirven ahora, desde luego no más a los ciudadanos a los que representan. En verdad, es descarado ya lo que está pasando. Es una ‘caza de brujas’ sin cuartel, pero no se esperan la madurez cívica que ya hay entre lo que yo llamo el nivel activista y cívico de la humanidad, en el que estarían estas tres personas, y que necesitan más personas visibles, para que no pasen solos por esta penosa situación.

Es un momento histórico desafiante y angustiante para muchas personas que están contrayendo enfermedades rara ‘modernas’, quedando, muchas de ellas, desasistidas, en sus verdaderas necesidades, por los actuales servicios estatales: médicos y asistenciales.

Muchas crisis tenemos encima, sí, y algunas de ellas parecen imposibles de superar, pero son oportunidades que nos permiten ver donde están nuestras propias creencias y nuestra verdadera fortaleza como seres humanos. No aceptemos lo inaceptable que este sistema ahora se empeña en imponernos. Ya no podemos seguir callando y mirando para otra parte, porque la siguiente puerta a la que llamen puede que sea la nuestra o la de alguien cercano y muy querido para nosotros…

Cariños para todos,

Rowina Wamáni

CARTA DE UNA DOCTORA Y HOMEÓPATA PERSEGUIDA POR LA SANTA INQUISICIÓN MÉDICA, por Josep Pamiés

Primera imagen: algunos científicos celebres tachados de brujos por la Inquisición EN ÉPOCAS SINIESTRAS DE NUESTRA HISTORIA.

 

En la otra imagen los nuevos inquisidores de la OMC.

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Hace un tiempo, la Organización Médica Colegial  y al Consejo General de Colegios Médicos  les ha dado por perseguir, desacreditar y difamar toda terapia que no esté bendecida por la prepotente FarMafia.

Quieren volver a encender la hoguera y quemar vivos a quien no comulgue con su religión médica prostituida.

Este es el panfleto que dicen llevaran a Fiscalia para pedir  responsabilidades a quien practique alguna  de las decenas de terapias naturales, efectivas  y nada agresivas,  reconocidas incluso por la Propia  OMS (Organización Mundial de la Salud) a través de este documento aprobado  por la asamblea  anual de este organismo ,  donde todos los países del mundo participan.

Plantar cara a la FarMafia  como hace esta Doctora con los riesgos que supone, merece nuestro respeto.

A continuación la carta de esta Doctora:

A quien corresponda:

Yo soy médico homeópata. En ese orden.

Estaba estudiando medicina allá en el año 1982 aproximadamente cuando en casa hubo una curación de esa que se pueden denominar casi milagrosa, en una hermana pequeña que la medicina oficial había condenado al deterioro progresivo y la casi invalidez, por una artritis reumatoide juvenil con poca respuesta al tratamiento de la medicina oficial. Mi madre, en activo por aquel entonces como profesional de la enfermería dentro del sistema público de salud andaluz, tuvo la idea (osadía, valentía, temeridad???) de no resignarse a los designios de la medicina oficial, y optó por llevarla a un médico homeópata de los pocos que por aquel entonces estaban en ejercicio, y tras una o dos dosis de un medicamento homeopático, que a mí por aquel entonces me sonaba a chino (Calcárea Carbónica M CH) del que mi hermana tomó unas pequeñas bolitas que sabían a azúcar según ella nos contó, desaparecieron por completo sus dolores y su inflamación articular, y lo que iba a devenir en una cuasi invalidez, se tornó en facilitar que una personalidad abierta y deportista, se pudiera manifestar en su plenitud y pudiera desarrollar sus posibilidades físicas en la práctica de varios deportes. Hoy, tras 35 años de aquel suceso, no ha vuelto a tener una sola manifestación reumática ni nada que se le parezca.

         Yo por aquel entonces, todavía me encontraba sumida aún en la prepotencia y soberbia que caracteriza a la mayor parte de la clase médica, y no di valor alguno a aquella curación por espectacular que pudiera parecer, de hecho ni siquiera me interesé por hablar del tema con el médico que la había tratado. Todavía andaba deslumbrada por las batas blancas, el halo de magia que exhalan los médicos en los hospitales, y el magnífico despliegue de analíticas, pruebas de imagen y de todo tipo que había que manejar para hacer un diagnóstico, que en aquel momento me parecían mucho más importantes que mirar la cara o el alma de los pacientes.

         Pero a medida que iba avanzando en mi formación médica, sin yo realmente saberlo, iba creciendo mi desencanto. Siempre me preocupó quién era la persona que estaba detrás de la enfermedad, y me pareció que quizá desde donde mejor se podía estudiar a la persona era desde la psiquiatría, por lo que entré de alumna interna por oposición a esa cátedra, y comencé en 2ª de carrera a hacer prácticas en consultas psiquiátricas. Mi ilusión por hacer una historia clínica que reflejara quién era y cuál era el sufrimiento que aquejaba a la persona que tenía detrás de la mesa, se topaban tras dos horas con el paciente, con las preguntas del psiquiatra que supervisaba los tratamientos: ¿Duerme? ¿Come? ¿Da la lata en casa?…. para acto seguido recetar sistemáticamente Lorazepam, Noctamid, Denubil y cuatro o cinco fármacos más, que eran lo que todos se llevaban puestos para que estuvieran tranquilitos, fuera cual fuera la causa  de su problema y la historia que me hubieran contado.

         Noches de guardias en el hospital en las que no nos dejaban acercarnos a un paciente e infinitas horas de estudio para conseguir grabar en mi cabeza mil y un gérmenes con sus características correspondientes, y mil y un medicamentos con sus fórmulas químicas, familias a las que pertenecen, modo de acción, indicaciones, interacciones y sobre todo, digo sobre todo porque a mí era lo que más me preocupaba, efectos secundarios. Cientos de efectos secundarios que me hacían plantearme que cómo iba a prescribir a una persona algo que le iba a dañar el hígado, el estómago o que le podía provocar en algunos casos incluso la muerte si me sobrepasaba con la dosis, o si se la administraba junto con otro fármaco que le provocara una interacción.

Y yo no encontraba que en ningún lado me hablaran del hombre enfermo. Muy al contrario: me hablaban de órganos, tejidos, células, moléculas… pero como si de un desgüace se tratara. Se experimentaba en laboratorio con partes de ese hombre y luego se extrapolaban resultados al hombre entero, o mucho peor, con animales vivos para luego llevar a la clínica los resultados solamente haciendo una adecuación a la diferencia de peso entre un ratón y un hombre. A mí aquello me repugnaba intelectualmente, pero no sabía por qué: no podía aceptar que eso fuera lo único que se podía hacer,  pero no me cabía entender lo que me pasaba.

         Terminé mi carrera en el tiempo previsto habiendo dejado para Septiembre una sola asignatura y habiéndome suspendido también otra única asignatura en los seis años de estudio, con unos resultados en general bastante buenos, y me fui durante un verano a Pamplona a hacer un intensivo de preparación del MIR en la prestigiosa Universidad de Medicina de Navarra. Cuando regresé estaba tan perdida como al principio: había fijado muchos datos, muchas patologías y muchos tratamientos, pero eso no era lo que yo había entrado buscando en esa facultad.

         Así que tras un primer intento sin éxito de sacar el MIR, mi madre tuvo de nuevo la idea (osadía, valentía o temeridad, no sé tampoco ahora cómo calificarlo) de decirme que hablara con un médico homeópata para que me informara sobre qué era la Homeopatía, y por tal de no oírla, quedé con él para tomar un café y que me comentara un poco de qué iba esto. Bastó una charla de quince minutos en una terraza de una cafetería, y una servilleta de papel en la que fue escribiendo los ocho principios fundamentales de la Homeopatía, (Similia similibus Curentur: lo semejante cura lo semejante , Vix Medicatrix naturae: la Naturaleza es la que hace y da forma a la enfermedad, Dosis Mínima, Individualidad Morbosa, Individualidad Medicamentosa, Experimentación Pura, Dinamismo Vital, y los Miasmas como clasificación de los tres modos genéricos de enfermar) para que de pronto se me encendiera la luz, y me diera cuenta de que eso es lo que yo estaba buscando desde que entré en la carrera.

Aquí se entendía la enfermedad como una manifestación hacia el exterior de algo que ocurría a un nivel más profundo, es decir a nivel dinámico, como un desequilibrio profundo que se reflejaba tanto a nivel orgánico, como tisular, analítico y por supuesto a nivel mental. Había que estudiar al hombre en conjunto para averiguar la imagen hacia el exterior que estaba proyectando la alteración de su energía vital, que es donde radica realmente la enfermedad, y había que buscar un medicamento que, experimentado previamente en personas sanas, hubiera manifestado la posibilidad de producir ese conjunto de síntomas, pero se le administraba en dosis tan pequeñas, que hacía que no sólo no agravara su enfermedad, sino que despertaba la reacción curativa del organismo, sin dejar secuelas o efecto secundario alguno. 

         Eso me sedujo. Lo reconozco. Y desde entonces han pasado ya 32 años de estudio continuado, porque es muy, muy complejo conocer el alma humana, escuchando día tras día a personas que vienen rebotadas de la medicina oficial, desencantadas por los resultados que la plurifarmacia les ha proporcionado, y tratando de entender quién es la persona que está detrás de esos síntomas, para darle una pequeña dosis del remedio que más se asemeje a su padecimiento. Trabajando sólo en lo privado, día a día, en solitario. Comiéndome mis dudas hasta encontrar el modo de resolverlas, pasando a veces incluso miedo por tener que aguantar hasta que el paciente reaccionara, y feliz cuando conseguía  su curación, y por supuesto estudiando cada día, año tras año sin parar. Y pagando religiosamente cada curso al que he asistido. Sin ir a congresos pagados por multinacionales de fármacos, sino de mi propio bolsillo. Pagando el Colegio de Médicos que se supone me respaldaba, y pagando los impuestos correspondientes para ejercer dentro del marco de la sanidad privada, con todos los requisitos de la ley.

         Mis compañeros de promoción hoy son jefes de Servicio o jefes de Departamento, tienen sus buenos sueldos y se pegan sus buenos viajes a Congresos por todo el mundo, con coste cero, y están pensando el tiempo que les queda para jubilarse, y la pensión que les va a quedar entre lo que han cotizado y el mullido plan de pensiones que han ido acumulando. Yo tengo una consulta alquilada, por la que un buen mes no saco más que un sueldo bastante discreto, y los meses de vacaciones tengo que seguir pagando alquiler, secretaria e impuestos, sin ver un euro. Por supuesto las pagas extraordinarias no forman parte de mis posibilidades, y para mí una baja es, como decía el anuncio, una mujer bajita. Pero hasta ahora era feliz con mi trabajo, y me sentía muy satisfecha con lo que hacía porque siempre he creído en ello.

         Pero ahora, tras tantos años de ejercicio, resulta que en los medios dicen que soy poco menos que una sinvergüenza. Empezaron diciendo que la Homeopatía es placebo porque las dosis que utilizamos no pueden demostrar que existan por las leyes de la física newtoniana. Luego salieron los pseudoescépticos diciendo que la Homeopatía no es científica y que nuestros medicamentos pueden ser peligrosos para el que los toma ya que no tienen estudios científicos que avalen su eficacia (¿en qué quedamos? ¿son placebo porque no tienen nada o son potencialmente peligrosos?? ). Luego empezó el dominó de la caída de los Másters de las diferentes universidades españolas, porque si la Homeopatía no es científica no puede tener cabida en el Santa Sanctorum de la ciencia que es la Universidad, así que nos dejaron sin poder formar a nadie en nuestra medicina. Y luego los Colegios Médicos nos dejaron de avalar y nos rechazan como apestados, cuando hasta hace poco nos habían aceptado con cordialidad, entendiendo que aún con diferente visión de lo que es la salud y la curación, somos colegas con la misma finalidad que es buscar ayudar a los pacientes en el transcurso de su enfermedad, y llevarlos a ser posible de la forma más rápida y suave a ser posible, hacia el restablecimiento de su salud. En cambio hoy nos miran como proscritos, sospechosos, delincuentes, aprovechados…. Nos niegan el pan y la sal y a todas luces cuestionan nuestro modo de actuar.

         Y yo me pregunto, ¿qué es lo que ha ocurrido para que se haya producido un cambio de actitud tan importante por parte de los representantes de la medicina oficial para tratar de eliminar del espectro de terapias a disposición de los médicos, de todo aquello que no huela a medicina química? ¿Se imaginan por un momento que el Estado nos obligara a vestir igual a todo el mundo, o a comer sólo los alimentos que ellos dijeran?? Y por más vueltas que le doy llego a la conclusión de que la tendencia a ir contra todo lo que no sea medicina alopática me parece que apesta a intereses farmacéuticos: y es que cada vez hay mayor número de personas con nivel alto de formación y en países desarrollados, que solicitan un tratamiento integral que está muy lejos del que ofrece la medicina que impera en Occidente. En el mismo saco han metido a la Homeopatía, a la Acupuntura, la Fitoterapia y hasta el Psicoanálisis. Sólo quieren que se medicalice a todo el mundo y desde la más tierna infancia, incluso por situaciones que ni siquiera son patológicas (¿qué decir de casos como el TDHA que recomiendan medicar a los niños para que están quietos y no molesten a los padres que no pueden o no saben atenderles, o de una depresión reactiva tras un fallecimiento por ejemplo, que desde el criterio alopático habría que tratar con antidepresivos, evitando que se realice el duelo, y prolongando en el tiempo las consecuencias del mismo??)

         Y ¿cuántas veces nos hemos encontrado que lo que está fervientemente recomendado por la sanidad oficial, queda proscrito al cabo de un tiempo, por las consecuencias negativas que se ha visto ha ocasionado a la población?  O ¿cuántas veces se ha anunciado una epidemia de gripe que iba a diezmar a la población y cuando se ha conseguido que los gobiernos compraran toneladas de vacunas y la empresa distribuidora se ha frotado las manos con los pingües beneficios obtenidos, la epidemia no ha pasado de la importancia de un resfriado?

No podemos ni debemos caer en manos de lo que las farmaceúticas quieren que hagamos. Su negocio es vender, y mientras más enfermos estemos, más venden, por lo cual, los médicos deseamos que los pacientes se curen, pero las farmacéuticas necesitan que consuman fármacos, con lo que ya sabemos cuáles van a ser sus recomendaciones. Si el criterio médico queda en entredicho y se nos obliga a prescribir lo que digan las farmacéuticas, desconozco para qué es necesaria la figura del médico. Si sólo hay que recibir al paciente, (no digo ver porque muchas veces en la sanidad pública ni se le mira a la cara), pedirle una batería bien amplia y estandarizada de pruebas, y llegado el momento de tener un diagnóstico, el tratamiento no tiene elección, cualquier programa informático podría sustituir la cada vez más deshumanizada figura del médico. Y el paciente se seguiría encontrando huérfano si no hay nadie que le atienda y le entienda como un ser completo en una fase de sufrimiento.

 La sociedad está cada vez más enferma, no hay duda de ello. Por muchos avances que esté teniendo la medicina oficial en cuanto a investigación y tecnología, las tesis en las que se basa la medicina alopática que llevan a escindir al paciente cada vez en más partes, y que cada una la lleve su superespecialista, (ya no hay traumatólogos sino especialistas en hombro, rodilla, cadera, ya no hay endocrinos sino especialistas en tiroides, ovarios, páncreas….. y así cada vez será mayor la fragmentación a la que sometan al hombre) conlleva el que ninguno atienda al ser humano. Y por mucho que nos traten de impresionar con todo el arsenal de aparatos super-sofisticados y con las investigaciones más ultramoleculares para buscar el origen de la enfermedad, por más que lleguen con tecnología de última generación a lo más profundo de la materia, jamás encontrarán lo que buscan porque la enfermedad se manifiesta en lo material, pero su origen está en la energía: aunque creamos que somos materia, somos energía.

El tiempo y las investigaciones de la física nos irán dando la razón. Pero mientras tanto me gustaría levantar mi voz contra la caza de brujas que se ha organizado últimamente contra las medicinas alternativas. Se han publicado críticas despiadadas y difamatorias en todos los medios, y se ha hablado en todas las tertulias del pobre niño italiano que ha fallecido mientras se trataba con Homeopatía. Sin duda su médico posiblemente erró con el tratamiento que le puso y no rectificó a tiempo cuando vio que la evolución no era la adecuada, bien cambiando el remedio homeopático a otro más adecuado a su cuadro, o bien si la reacción no era favorable, a un antibiótico si hubiera sido preciso. Como bien dije al principio somos Médicos en primer lugar, y la curación del paciente está por delante de cualquier otro criterio. Pero hay un doble rasero que nadie tiene en cuenta y que me parece tremendamente sesgado y peligroso: si alguien fallece mientras utiliza medicina alternativa, la culpa la tiene el tratamiento que sin duda no es el adecuado, pero si fallece en los brazos de la medicina oficial, es porque ya se hizo todo por él, y la enfermedad no hubo modo de controlarla. A modo de ejemplo recordemos el cáncer de páncreas que acabó con Steve Jobs y el que se llevó a Rocío Jurado, y el diferente tratamiento mediático que se les dio a ambos.

Ya no solo como profesional, también como paciente reivindico mi derecho a elegir con qué tipo de medicina me quiero tratar, y quiero que se puedan tratar mis hijos y mis nietos el día de mañana. No quiero pensar que si un día me pongo enferma, no tenga alternativa de decidir que no quiero medicamentos químicos en mi tratamiento. Mis hijos decidirán cómo se quieren tratar en el futuro, y cómo quieren tratar a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Pero tienen que tener la posibilidad de elegir. Tenemos que negarnos como personas inteligentes a aceptar que bajo criterios interesados, revestidos de titulares efectistas, nos impongan un pensamiento único. Y hago una llamada a los profesionales de los medios de comunicación para que no se dejen embaucar por las noticias que se publican sin pasarlas por el tamiz de cuestionarlas y mirarlas con una cierta desconfianza, antes de darlas por válidas y pasar la apisonadora por encima de las personas que trabajamos y  luchamos día a día por la salud de nuestros pacientes. Desde nuestra perspectiva y nuestro criterio. Libre y tan válido como el de cualquiera.

Reivindicamos la libertad en todos los aspectos, y yo reivindico la libertad de elección por parte del médico, de la terapia que considera más beneficiosa para su paciente, y en lo relativo al paciente, la posibilidad de decidir con qué tipo de terapia quiere tratarse. Como en cualquier parcela de la vida, elegimos libremente, y así debe seguir siendo. Elegimos coche, elegimos casa, elegimos la ropa que nos ponemos…. Está claro que hay que exigir unos estándares de calidad para poder elegir con garantías. Pero precisamente por eso veo tan contradictorio cerrar las puertas a la formación de los profesionales: muy al contrario, habría que abogar por una exquisita formación de los médicos que quieran optar por ejercer otro tipo de terapias, tanto en la medicina oficial como en aquella que consideren más cercana a su criterio. Y garantizar desde el Estado la investigación de calidad en otras alternativas a la sanidad operante, que las hay, y mucho menos costosas para las arcas públicas, y sobre todo, mucho más beneficiosas para nuestros pacientes.

Espero que al menos, mis palabras le hagan pensar. Gracias por su tiempo y por su atención. Un cordial y esperanzado saludo.

Dra. Mª Jesús Galán Dueñas

         Colegiado 4109943

Fuente: https://joseppamies.wordpress.com/2017/06/01/carta-de-una-doctora-y...

 

La cara oculta de la salud. Entrevista a J.A. Campoy, director de Discovery DSalud

https://www.youtube.com/watch?v=CecCFucwOPs

 

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